En agosto pasado, Europa atravesó uno de los peores veranos de los últimos tiempos.
Con temperaturas que superaron los 40 °C, el continente enfrentó una ola de calor extrema. Los datos revelan que más de 626 818 hectáreas resultaron quemadas y se registraron cerca de 1797 incendios desde el comienzo del año, una cifra menor a la del año anterior. Sin embargo, el dato más preocupante es el número de fallecidos, que asciende a más de 31 000 en toda Europa.
La lista de los países más afectados la encabezan Alemania, Francia y España, concentrando casi la tercera parte de las víctimas mortales. Además, otros países como Italia, Grecia, Bélgica y Reino Unido sufrieron serias afecciones por incendios forestales, sequías generales e importantes fallas en sus sistemas de salud y redes eléctricas.




