Las abejas enfrentan múltiples amenazas que pueden provocar el debilitamiento y la pérdida de colonias. En Argentina, especialistas advierten sobre el impacto de enfermedades, parásitos y factores ambientales, mientras que distintos estudios también investigan la exposición a agroquímicos.
Las abejas cumplen un papel fundamental en los ecosistemas y en la producción de alimentos. Su actividad como polinizadoras permite la reproducción de numerosas plantas y contribuye directamente a la producción agrícola.
Sin embargo, durante los últimos años científicos y organismos sanitarios de distintos países vienen registrando importantes pérdidas de colonias de abejas, un fenómeno que no responde a una sola causa.
La FAO señala que los polinizadores enfrentan amenazas relacionadas con la pérdida y fragmentación de hábitats, el cambio climático, prácticas agrícolas no sostenibles, el uso de pesticidas, especies invasoras y enfermedades y plagas.
🌎 Un problema que afecta a la apicultura mundial
La situación puede observarse con claridad en distintos países.
En Estados Unidos, por ejemplo, los datos oficiales del Departamento de Agricultura (USDA) muestran pérdidas importantes de colonias. Durante el primer trimestre de 2025, los apicultores con cinco o más colmenas perdieron 267.260 colonias, equivalentes al 10% de las colonias registradas al comienzo del período. Durante el segundo trimestre se perdieron otras 292.630 colonias, también alrededor del 10%.
Además, en 2025 investigadores del USDA estudiaron una serie de pérdidas particularmente severas en explotaciones comerciales. Según el organismo, los apicultores comerciales habían informado pérdidas superiores al 60% de sus colonias desde el verano anterior, equivalentes a aproximadamente 1,7 millones de colonias.
Los investigadores identificaron niveles elevados de virus asociados al ácaro Varroa destructor y detectaron resistencia del parásito a determinados tratamientos. Sin embargo, los propios científicos señalaron que esto no descarta la participación de otros factores conocidos.
🇦🇷 ¿Qué ocurre con las abejas en Argentina?
Argentina cuenta con una importante actividad apícola. Según datos difundidos por el SENASA en mayo de 2026, el país tiene aproximadamente 4 millones de colmenas declaradas y unas 1.200 salas de extracción habilitadas.
El organismo destaca además que Argentina es uno de los principales exportadores de miel a nivel mundial.
Pero las colmenas argentinas también enfrentan distintos problemas sanitarios y ambientales.
El SENASA señala que las enfermedades de las abejas representan aproximadamente el 30% de la mortandad de colonias en el país, mientras que entre los principales problemas sanitarios aparecen la varroosis, la nosemosis, distintas enfermedades bacterianas y virales y otras patologías.
🕷️ Varroa, una de las principales amenazas
Uno de los mayores enemigos de las colmenas es el ácaro Varroa destructor.
Este parásito se alimenta de las abejas y puede debilitar las colonias, además de favorecer la transmisión de diferentes virus.
Un estudio regional publicado en la revista científica Apidologie y difundido por el SENASA en septiembre de 2026 identificó a Varroa destructor como la principal amenaza sanitaria para las colmenas de América Latina.
La investigación señala que las pérdidas anuales de colonias en distintos países latinoamericanos pueden ubicarse entre 20% y 50%, aunque la situación varía considerablemente según el país, la región y las condiciones sanitarias de cada explotación.
🧪 ¿Qué papel tienen los agroquímicos?
El uso de productos fitosanitarios también forma parte de la investigación científica sobre la salud de las abejas.
El propio SENASA reconoce que la salud de las colonias puede verse afectada por la exposición a agroquímicos utilizados en cultivos y floraciones de los cuales las abejas obtienen su alimento.
Pero es importante evitar atribuir todas las muertes de abejas exclusivamente a los agroquímicos.
La evidencia disponible muestra que la pérdida de colonias es un fenómeno multifactorial, en el que pueden intervenir simultáneamente parásitos, virus, enfermedades, disponibilidad de alimento, condiciones climáticas, prácticas agrícolas y exposición a sustancias químicas.
Un ejemplo ocurrido en Argentina muestra la complejidad del problema.
En un episodio de mortandad registrado en Traslasierra, Córdoba, el SENASA investigó una posible intoxicación por plaguicidas. En muestras de abejas y panales se detectaron coumafos, fipronil y fipronil sulfona. El informe consideró posible la relación con una exposición a plaguicidas, aunque aclaró que no podía establecerse de manera fehaciente que alguna de esas sustancias hubiera causado por sí sola la muerte de las colonias.
🌱 ¿Por qué es tan importante proteger a las abejas?
La desaparición o debilitamiento de las colonias no representa solamente un problema para los apicultores.
Las abejas forman parte de una enorme red de polinizadores que sostiene la biodiversidad y la producción agropecuaria.
La FAO destaca que aproximadamente el 75% de los principales cultivos alimentarios dependen, al menos parcialmente, de la polinización animal, mientras que alrededor del 90% de las plantas con flores dependen de los polinizadores.
Por eso, una reducción importante de las poblaciones de polinizadores puede tener consecuencias sobre los ecosistemas, la agricultura y la disponibilidad de alimentos.
🔬 Argentina busca reforzar la vigilancia
En septiembre de 2026, especialistas del INTA participaron de una investigación regional que llamó a fortalecer los sistemas de vigilancia sanitaria de las abejas.
El objetivo es detectar de manera temprana enfermedades y plagas para evitar que se propaguen entre apiarios y regiones.
Además de Varroa, los investigadores mencionaron otros agentes como Nosema ceranae y diferentes virus, entre ellos el virus de las alas deformes.
La investigación también destaca la importancia de contar con información actualizada sobre el estado sanitario de las colmenas.
🐝 Un desafío que va más allá de la miel
La mortandad de abejas representa un desafío para la apicultura, pero también para la agricultura y la conservación de los ecosistemas.
En Argentina, las autoridades sanitarias y los investigadores coinciden en la necesidad de fortalecer el monitoreo de las colmenas, controlar enfermedades y parásitos y estudiar los distintos factores ambientales que pueden afectar a estos insectos.
Las abejas no enfrentan una sola amenaza: el desafío consiste en comprender cómo interactúan todos estos factores y desarrollar estrategias que permitan proteger las colonias y los servicios de polinización de los que depende buena parte de la producción de alimentos.




