El fenómeno climático El Niño ya está presente y se fortalece durante 2026, generando cambios en los patrones de temperatura y precipitaciones en distintas regiones de Sudamérica. Para Mendoza y el resto de Cuyo, el escenario obliga a prestar especial atención a las tormentas, las lluvias intensas y los cambios en las condiciones de montaña.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que las condiciones del ENOS corresponden actualmente a una fase cálida o El Niño, con un calentamiento significativo de las aguas del Pacífico ecuatorial. Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre existe una probabilidad del 100% de continuidad del fenómeno, con una intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte.
¿Cómo puede afectar a Mendoza?
En Mendoza, uno de los principales efectos a observar será el comportamiento de las precipitaciones y las tormentas, especialmente durante la primavera y el verano.
En el llano y el piedemonte: una mayor disponibilidad de humedad puede favorecer episodios de tormentas eléctricas, lluvias intensas, caída de granizo y ráfagas de viento. Las precipitaciones pueden presentarse de manera irregular y concentrarse en períodos cortos, aumentando el riesgo de anegamientos y crecidas repentinas en sectores vulnerables.
En la zona cordillerana: los cambios en las condiciones atmosféricas también pueden repercutir sobre las precipitaciones en alta montaña. Esto resulta especialmente importante para Mendoza por su relación con los ríos de la provincia y la disponibilidad de agua para consumo, producción agrícola y actividades económicas.
Más lluvias, pero no necesariamente en forma pareja
La presencia de El Niño no significa que vaya a llover de manera constante durante toda la temporada. El fenómeno modifica las probabilidades climáticas a escala regional, pero cada tormenta y cada sistema meteorológico dependen también de otros factores.
Por eso, los especialistas recomiendan analizar los pronósticos de corto y mediano plazo y mantener especial atención durante jornadas en las que se anuncien tormentas fuertes, abundante precipitación o posible caída de granizo.
Un fenómeno que podría ser excepcional
El escenario internacional también genera atención. La NOAA señala que El Niño se está fortaleciendo y que existe una probabilidad superior al 90% de que el episodio alcance una intensidad muy fuerte durante el período 2026-2027.
Para Mendoza, el desafío será seguir de cerca cómo este fenómeno se combina con las condiciones propias de la región. Tormentas severas, crecidas de cauces, granizo y variaciones en las precipitaciones serán algunos de los factores que podrían marcar los próximos meses.
¿Qué debe esperar Mendoza?
La llegada de la primavera pondrá a prueba la capacidad de prevención y respuesta frente a eventos meteorológicos intensos. Defensa Civil, municipios y organismos provinciales deberán mantener especial vigilancia sobre zonas de riesgo, mientras que la población deberá prestar atención a los alertas oficiales.
El Niño ya está activo y su evolución será uno de los factores climáticos que marcarán el segundo semestre de 2026 y el comienzo de 2027.
Fuente: Servicio Meteorológico Nacional / NOAA.




